UN METODO PELIGROSO DE DAVID CRONENBERG

dangerousmethod
 

Artículo de Geneviève MOREL –   Traducción: Adriana GONZALEZ


Discusión en el cine Panteón

Sabina Spielrein, una joven mujer que sufre de histeria, es curada por el psicoanalista Carl Jung. Ella se convierte en su amante al mismo tiempo que es su paciente. Su relación se revela cuando Sabina entra en contacto con Freud…
 
Un método peligroso (1) 
 
Freud no quería películas sobre el psicoanálisis. En 1925 Pabst, ya célebre por haber producido La rue sans joie (La calle sin alegría) con Greta Garbo,  le propone una película sobre la ciencia del inconsciente, de la cual los guionistas serían Abraham y Sachs, y el héroe Werner Krauss, célebre actor expresionista que había actuado en Le cabinet du Doctor Calligari ( El consultorio del Dr. Calligari) de Robert Wiene (1919) (2)  La reacción de Freud fue sin ambigüedades: él se negó categóricamente a estar asociado a este proyecto. “Mi principal objeción es que yo no considero posible dar de nos abstracciones una presentación plástica, aunque solo sea un poco respetuosa. No vamos sin embargo, a dar nuestro acuerdo a algo insípido.”
 
Anteriormente, él ya había rechazado la oferta de la Goldwyn Mayer de ser su “consejero” para una serie de gran espectáculo sobre los amores célebres, de tipo Antonio y Cleopatra. “Mr. Goldwyn, comenta Freud, tuvo al menos la inteligencia de remarcar únicamente el aspecto de nuestro objeto que se acomoda muy bien a una presentación plástica, es decir, el amor (3). 
 
Desde este punto de vista, Freud hubiera sido sensible a la película de Cronenberg  que pone en escena los amores tumultuosos de Sabina Spielrein y de Jung.  Pero Un método peligroso, adaptado de una obra de teatro de Christopher Hampton clásicamente titulada The Talking Cure, no sería también una película sobre el inconsciente (4).  Que pretendió Cronenberg con este título equívoco, incluso amenazante? 
 
Como la pieza de Hampton, esta primera película “ histórica “ del realizador, toma sus referencias de los documentos que fueron descubiertos solo en 1977, en los archivos del antiguo instituto de psicología de Genève por el profesor Aldo Carotenuto, especialista de Jung. Sabina Spielrein, una joven de 19 años de una familia rica de judíos rusos fue hospitalizada en el hospital psiquiátrico de Burghölzli, del 17 de agosto de 1904 al primero de junio de 1905, para curarse allí de su histeria.  Su psiquiatra fue Carl Jung que trabajaba allí bajo las órdenes de Bleuler. El experimentaba allí su método de las asociaciones, inspirado muy libremente del psicoanálisis freudiano : una muy bella escena casi bergmaniana de la película muestra por otro lado Sabina, Jung y su esposa experimentando gracias a aparatos sofisticados, su método “científico”, con la medida de tiempos de reacción y de intensidades de emoción. Sabina fue la primera persona que Jung trató de curar gracias al método freudiano, de lo que testimonia por otro lado, el comienzo de su correspondencia con Freud (5) .
 
Entonces los documentos de 1977, nos dejan saber que ellos tuvieron una relación amorosa apasionada.  La “cura” continua en privado mientras que Sabina Spielrein “ curada” de su histeria, continua sus estudios de psiquiatría en Zúrich donde ella obtiene su diploma en 1911 con una tesis  “El contenido psicológico de una caso de esquizofrenia”  escrito bajo la dirección de Jung. Más tarde, ella encuentra Freud en Viena y se vuelve miembro de la Sociedad psicoanalítica de Viena, donde ella presenta durante las famosas tardes de los miércoles “La destrucción como causa del devenir“, trabajo ciertamente influenciado por Jung, pero en el que ciertos temas anticipaban la pulsión de muerte, como Freud lo reconoció, citándola en el Mas allá del principio de placer (1918), luego en el Malestar de la Cultura (1930). Casada ella vuelve a Rusia en 1923, después de haber trabajado en Génova y en Lausana (ella analiza en particular a Piaget). Sabina Spielrein conoció una existencia difícil bajo el estalinismo que prohibía el psicoanálisis. Su marido fue asesinado durante las purgas estalinianas y ella misma conoció más tarde un fin trágico con sus dos hijas: fueron exterminadas a bala como judías el 12 de agosto de 1942 en Rostov-sur-le-Don, la ciudad natal de Sabina, por un Einsatzkommando nazi.
 
No quedó gran cosa de la historia y de la obra de Sabina. Sus artículos habían sido publicados por los Freudianos pero, demasiado marcados por su frecuentación con Jung, cayeron en el olvido. Por supuesto, había estas notas de pie de página de Freud y las cartas en las que Jung interroga Freud sobre sus dificultades con “su estudiante rusa” disimulando su relación con ella. Jung hizo incluso públicamente la narración  del caso de Sabina en el congreso de Ámsterdam en 1907.
 
En 1977 se descubrió la correspondencia de Sabina con Jung y Freud, así como el diario de Sabina entre 1909 y 1912 (6) . Las cartas de Jung a Sabina y su diario clínico están todavía hoy prohibidas a la publicación por los herederos de Jung que admiten su amante oficial Tony Wolf (aceptada por Ema Jung, su esposa) pero disimulan la relación con Sabina, sulfurosa porque tuvo lugar durante la cura, bajo transferencia. La pasión de Sabina se escribe de manera exaltada en su diario. Ema Jung habiendo enviado cartas anónimas para hacer presión a su marido con un escándalo y Jung habiendo escrito a la madre de Sabina reclamando honorarios para tratar la joven mujer como paciente y no como amiga. 
 
Sabina (7) chocada por su grosería, le pide ayuda a Freud. El quien había creído al comienzo en las denegaciones de Jung, se excusara con Sabina el 21 de junio de 1909, una vez que Jung, todavía amigo suyo en esta época, le habría confesado la verdad a la demanda expresa de Sabina  : “Hoy recibí del mismo Dr. Jung, aclaraciones sobre el asunto sobre el cual usted me quería ver aquí; y constato que yo había adivinado una parte del problema y que yo había reconstruido erróneamente y a desventaja para usted, otros aspectos. Es por esto que le pido que me excuse. Pero mi error responde completamente a mi respeto por las mujeres, de la misma manera que la falta incumbe aquí al hombre y no a usted como mi joven amigo lo reconoce el mismo.  Acepte la expresión de toda mi simpatía por la manera elegante con la que usted resolvió le conflicto. ”(8)
 
La película se concentra sobre las relaciones complejas entre estos tres personajes que pertenecen a mundos tan diferentes cuyo encuentro, fuerte de malentendidos, prefigura a la víspera de la primera guerra mundial, le futuro sombrío de Europa. El escenario de Cronenberg modificó la pieza de Hampton y utilizó  libremente los archivos quedando siempre muy cerca de la verdad histórica. Cronenberg crea gracias a estos cambios, una ficción que es también su propia interpretación. La película parece poner fin al asunto Sabina, en primer plano de la ruptura entre Freud y Jung, lo que es históricamente discutible. Pero subrayando tanto esta intriga analítica y amorosa, él hace de esto la metáfora de lo que opone fundamentalmente los dos hombres, mostrando las importantes consecuencias prácticas de sus divergencias teóricas.
 
Tres personajes, tres mundos:  Suiza, rica y poderosa pero con el pensamiento liso encarnado por Jung; Viena, el crisol de la inteligencia moderna de Europa, producida por Judíos ilustrados y asimilados como Freud o Einstein; en fin, la lejana Rusia de donde llega la joven Sabina de la que el carácter ruso hace sonreír los dos otros y donde las mujeres de su medio social reciben la misma educación que los hombres.
 
Hijo de pastor, impregnado de religión, Jung no puede admitir la etiología sexual de las neurosis y megalómano, el quisiera reducir el psicoanálisis a ser una simple rama de un saber enciclopédico sobre el universo en el cual él sería el único profeta. De la misma manera, su concepción teórica de la cura es a lo opuesto de las indicaciones de Freud, la de un misionero que puede y debe guiar su paciente hacia un bien que este conocería mal. 
 
La película muestra en que el psicoanálisis es para él a very dangerous Method: negándose a admitir la importancia de las pulsiones, las suyas como las de los otros y enredado con sus prejuicios burgueses, él se deja llevar de la nariz por la histeria de Sabina y cede a la seducción del amor transferencial que ella tiene por él.
 
La escenografía de Cronenberg, que no muestra un coito clásico (sin embargo se ve que Sabina perdió su virginidad) es aquí crucial. Para hacer gozar la joven mujer, Jung ventajosamente representado por Michael Fassbender, le administra nalgadas con la mano o con un látigo, siguiendo a la letra el escenario fantasmatico infantil edipiano que ella le confesó en sesión. Estas nalgadas parecen una invención de Cronenberg : ellas no aparecen ni en los archivos conocidos ni en el escenario de Hampton. Imaginamos bien evidentemente al Cronenberg de Crash que se preguntaba sobre las maneras de hacer gozar una mujer. Pero antes que todo, nos muestra un Jung hipnotizado por el inconsciente de la paciente y que le obedece: las nalgadas materializan en la pantalla el inconsciente de Sabina que se pone en escena en vez de ser analizada. El mismo Jung está igualmente subyugado por otro paciente celebre que le confía Freud, Otto Gross, personaje solamente esbozado en la película a quién él debe supuestamente curar, pero que invierte la situación convenciendo a su terapeuta a que se deje llevar como él, por sus tendencias polígamas.  Aquí de nuevo Jung obedece a Gross, en una posición en espejo con el paciente. Jung aprenderá con su perjuicio – y esto parece hoy evidente pero no lo era en la época -  que el psicoanálisis es un método peligroso para el terapeuta que se entrega a él sin estar prealablemente sometido al análisis.  Entonces, Jung contaba ciertamente sus sueños a Freud durante sus raros encuentros, pero él quería que fuera recíproco y no aceptaba la autoridad tanto personal como psicoanalítica del inventor del psicoanálisis. Es incluso delante la negación de Freud de contarle un sueño, que él imagina que es sexual, en el transatlántico que lleva con ellos “la peste” psicoanalítica a América, a lo que él imputará su ruptura. Finalmente, Jung obedece a sus pacientes y a su mujer pero él no puede aceptar la autoridad de Freud que él quisiera ver como padre, pero solo un padre permisivo. Lástima, la transferencia lo transforma a sus ojos en un padre abusivo y castrador – Cronenberg lo muestra en una serie de escenas breves y llenas de espíritu freudiano (Witz). Jung va a pagarlo caro: su ruptura con Freud ( y con Sabina?) lo dejara preso de una depresión grave en 1913.
 
Las escenas entre el Suizo y el Vienes (interpretado por Viggo Mortensen que interpreta brillantemente el cigarrillo freudiano) a la Berggasse o sobre el puente del barco que los lleva a América, inspiradas por las narraciones autobiográficas o la correspondencia de los dos protagonistas, son divertidas. Jung no comprende ni el humor ni la ironía de Freud y toma por la rigidez y  falta de ambición teórica su negación de creer a los crujidos premonitorios de su biblioteca y otras “duenderías” jungianas (en francés farfadaiseries).
 
El preconiza un relativismo que se opone al rigor “científico” inquebrantable del Vienes, sobre la cuestión de la naturaleza sexual de la libido. Y el imputa a este rigor, la multiplicación de los enemigos del psicoanálisis, proponiendo hablar de la sexualidad a través de eufemismos, mientras que para Freud “un gato es un gato”. El provoca con insolencia Freud con su riqueza (de hecho, la de su esposa) y trata de embaucarlo en todos los sentidos del término, en su lago luminoso donde reina un verano eterno. Pero Cronenberg insistiendo en la claridad estival de paisajes idílicos de Suiza, subraya por contraste, que la verdadera luz intelectual o afectiva, surge de preferencia del consultorio pequeño y oscuro de la Berggasse?
 
La histeria de Sabina se afirma al comienzo de la película con escenas espectaculares en las que la vemos desarticularse la mandíbula y amasar su alimento como si ella jugara con los excrementos, siempre provocando al profesor Breuler, director del Burghölzli.  Esta representación de la histeria, inspirada de la iconografía de Charcot (1884) es magníficamente interpretada por Keira Knightley. Sin embargo, por estética que esta parezca, parece anacrónica en 1904. En efecto, en veinte años, la introducción del discurso analítico, dando la palabra a las histéricas, frecuentemente mujeres, modificó el revestimiento formal del síntoma histérico cuya plasticidad es bien conocida.
 
Sabina logra ella analizarse en este contexto? Está permitido dudar de esto a pesar de la gran inteligencia y la lucidez clínica de la cual ella hace prueba avanzando sobre su propio caso con el apoyo de las tesis de Freud contra Jung de quien ella sigue enamorada. Es evidente que su matrimonio con el doctor ruso y judío Pavel Scheftel es una opción por defecto y que su fantasma de ofrecer un hijo, un “Siegfried” a Jung no cede fácilmente. Ella tenía planeado continuar su análisis con Freud después de haber forzado a Jung a decirle la verdad a Freud sobre su relación pero finalmente ella no lo hará.  Por qué? No es muy claro. Según su correspondencia, parece que Freud haya considerado que ella debía esperar que su matrimonio y su embarazo la hayan despegado más de Jung antes de analizarse de nuevo; luego su partida a Rusia habrá quizá hecho fracasar este proyecto. Al menos que – es una hipótesis- que Freud, peleado con Jung, no haya tenido muchos deseos de estar de nuevo sumergido en un episodio que debía serle tan doloroso como a Sabina, aunque por razones diferentes. Sin embargo, él interpreta por escrito el fantasma de la joven mujer de procrear con Jung, un ser puro, un “Siegfried” como en la leyenda de Niebelungen, que sería así una mezcla entre judío y Ariano.  Incluso después de su ruptura con Jung y esto se siente alusivamente en la película, Sabina continúa soñando con él: para ella también su cura resultó ser un método peligroso. 
 
Freud descifra, en su fantasma de Siegfried, la denegación de sus origines judíos y le escribe a ella cuando está embarazada: “Estoy curado de toda secuela de predilección por los arianos y puedo suponer que si su hijo es un niño, él se volverá un inquebrantable sionista”, y aún todavía  “Somos y nos quedaremos judíos. Los otros solo nos utilizaran siempre sin comprendernos jamás ni respetarnos. (9)  “ . Se trata de una interpretación analítica del fantasma de Sabina, enunciado en su diario y puesto en relación por ella con una historia de amor de su madre siendo joven. En toda la película, Freud se afirma decididamente ateo y judío y se preocupa de la difusión mundial del psicoanálisis, un método que deja en la puerta toda religión y toda Weltanschauung (concepción del mundo), lo dice él varias veces.
 
 En Jung, universitario, cristiano, psiquiatra suizo con vastas redes, invitado a Estados Unidos bien antes que él, Freud veía la materialización de esta posibilidad del futuro del psicoanálisis en círculos de difusión más amplios que solo el medio Vienes. Durante su primer y largo encuentro con Jung, él se burla de su joven colega que le afirma hipócritamente que el hecho que el psicoanálisis haya nacido en el círculo Vienes, exclusivamente judío, no tiene importancia: “ es una remarca deliciosamente protestante!”, le responde él. Su deseo de tener en Jung un sucesor no judío que sostuviera el psicoanálisis chocó con los prejuicios y la megalomanía de Jung, así que con su falta de honestidad psicoanalítica. Para Freud también, el psicoanálisis es también un método peligroso.
 
En esta película muy linda, el realizador canadiense, que siempre se interesó al inconsciente y a la locura (cf. Entre otros, Dead Zone (1983), Crash (1996), Spider (2002),etc) se orienta perfectamente en el campo complejo en el que la política del psicoanálisis se articula con la geopolítica y al antisemitismo anterior a la primera guerra mundial (que aumento mucho más después). Además, a pesar que Cronenberg  afirma no haber hecho él mismo un análisis, su sensibilidad artística le permite no tocar el punto en el que el psicoanálisis, esta “hipnosis a la inversa”(10)  puede volverse un método peligroso: ahí donde para uno, prestarse al fantasma del otro con intenciones terapéuticas sin haber prealablemente arreglado sus cuentas con su propio inconsciente, se vuelve un estrago para los dos protagonistas. 
1:David Cronenberg (2011), 1hora 39 min con Viggo Mortensen, Michael Fassbender, Keira Knightley 
2:Cf. Michel R., « Dumme Dinge : Freud cinéfobico? Freud y la imagen, Savoirs et Clinique, Revista de psicoanalisis n°12, érès,2010, p.58-68 
3:Freud S., Abraham K., Correspondencia  completa (1907-1925), Paris, Gallimard,2006, carta 483F del 9 de junio de 1925, p.664. 
4:Aunque este término parece no ser evocado en la película. Se habla sobre todo de libido.
5: Sabina es el objeto de una de las primeras cartas de Jung a Freud el 23 octubre de 1906.
6:   Cf. Sabina Spielrein, Entre Freud et Jung, textos de Sabina Spielrein, Aldo Carotenuto, 
7:Jung, ambiguo, había escrito a Freud: « Sin estar desamparado de remordimientos, lamento los pecados que cometí, porque  soy culpable en una gran medida de las ambiciosas esperanzas de mi antigua paciente. Así yo discutí con ella el problema del hijo […] me imaginé esto haciendo hablar teóricamente: naturalmente había del Eros detrás. […] Cuando de esta manera la situación evolucionó hasta el punto en el que si la relación debía perseverar, solo los actos sexuales podían aún desanudar correctamente el cuadro, entonces me defendí de una manera moralmente injustificable.[…] y se lo confieso voluntariamente como a mi padre.” (148 J, el 21 de junio de 1909). Jung había escrito a la madre de Sabina para que ella pague las sesiones, para que él vuelva a ser su médico, lo que Sabina tomó, muy justamente, como una grosería. Ya el 4 de junio (144J), Jung había intentado hablar con Freud entre líneas, sabiendo que Sabina iba a escribirle a Freud, evocándola como “la judía” que había reaparecido.  En efecto, él tuvo una pasión “compulsiva” con una joven mujer judía en Abbazia, justo después de la primera visita a Freud. El articula de esta manera su transferencia paternal con Freud  (él dice que le habla a Freud como a un padre) y el amor prohibido de la “judía”. Él no dice que se acostó con ella, solo “abusó de su amistad” con el fin de la cura. El habría estado influenciado por Gross, lo que reenvía a una carta precedente donde el cita la teoría de Gross, “Le Dr. Gross me dijo que él se deshacía inmediatamente de la transferencia con el médico, haciendo de la gente inmoralistas sexuales”, i.e. transformándolos en  polígamos (46 J, 25 de septiembre de 1907). Esto habría empujado Jung a pasar al acto… Cf. Freud S., Jung C. G., Correspondencia, tomo 1, Paris, Gallimard, p.143-4, p.307, p.315.
8:Sabina Spielrein. Entre Freud et Jung, op.cit., carta del 24 de junio de 1909, p.141.
9: CF. Sabina Spielrein.  Entre Freud y Jung,  op. Cit., p.273.
10: Lacan J., El Seminario XI, Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis, Paris, Le Seuil, 1973, p. 245.